"La experiencia Erasmus debería ser obligatoria para alumnos de educación". Entrevista a Silvia Vives.

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"La experiencia Erasmus debería ser obligatoria para alumnos de educación". Entrevista a Silvia Vives.

Hablamos con Silvia Vives Portolés, alumna del Grado de Maestro en Educación Infantil, quien ha vivido una increíble experiencia Erasmus en Suecia gracias a la Oficina de Movilidad de UNIR (OMI), que le ha ayudado a desarrollarse profesional y personalmente.

La estancia ha tenido lugar en la escuela sueca Futuraskolan International, un grupo educativo con más de 15 colegios bilingües en Estocolmo, de febrero a mayo. Cuatro meses de incansable trabajo y, por qué no decirlo, de mucho frío en los que Silvia ha podido practicar sus conocimientos adquiridos en UNIR, sus idiomas y sus tradiciones.

¿Por qué te planteaste apuntarte al programa Erasmus?

Fue por dos motivos: primero porque me encanta la docencia y quería conocer otros tipos de educación (metodologías, recursos, técnicas…), es decir por vocación. Y, en segundo lugar, porque quería mejorar mi inglés. El Programa Erasmus me brindaba la oportunidad de hacer ambas cosas y encima con una ayuda económica.

Además, me pareció también la oportunidad para reforzar mi currículum y poder tener más oportunidades laborales en un futuro (las experiencias internacionales son muy valorados y algo que puede distinguirte de los demás) y aunque en un primer momento tenía varias resistencias y me costó tomar la decisión, ha valido mucho la pena.

¿Por qué elegiste Suecia como destino?

Por su fama educativa y por el inglés. Suecia es un país pionero en educación y no tiene el inglés como lengua materna si no aprendida, como nosotros, así que me podía ofrecer muchas más posibilidades y oportunidades que otros países.

Dudé también si escoger Noruega o Finlandia, pero por motivos climáticos y económicos me acabé decantando por Suecia.

¿Has encontrado muchas diferencias entre el sistema educativo sueco y el nuestro?

La verdad es que sí, por mi experiencia puedo decir que el sistema educativo es muy distinto.

En Suecia, al menos en el centro de Educación Infantil donde yo he hecho las prácticas, el alumnado dispone de mucho más tiempo libre que aquí en España. El centro está abierto de 07:00 a 17:30 horas y los niños van entrando y saliendo sin tener que seguir un horario estricto. Durante esta jornada sólo hay 1h o 1h ½ de actividades guiadas (clases) y el resto del tiempo el alumnado es libre de estar en el patio o en clase experimentando con el material. De hecho, me sorprendió la cantidad de tiempo de recreo que tienen (mínimo 3h) y aunque llueva o nieve salen a jugar. El único motivo que impide que salgan al patio, es si están a menos de -11˚C.

Se fomentan mucho las habilidades de los alumnos y el conocimiento del entorno. Se mezclan mucho para jugar entre diferentes clases y edades, hacen salidas semanales a lugares públicos de la zona (bibliotecas, parques, supermercados…) y trabajan mucho con manualidades y artes plásticas para potenciar la creatividad.

Pero en mi opinión, la diferencia más notoria es que la educación es mucho más personalizada. Hay menos alumnos en clase y por cada una de ellas tienen dos o tres docentes según las necesidades y el volumen del grupo de alumnos. Esto permite atender mejor a las capacidades e intereses de cada alumno y establecer una relación más cercana con y entre ellos.

Además, se tiene un grandísimo respeto por el alumnado a todos los niveles: decisiones, intereses, necesidades… Si quieres hacer cualquier cosa con ellos ya sea ayudarles, jugar o simplemente darles un abrazo debes preguntarles primero y si no quiere tienes que respetarlo. Esto aquí se hace sin ni siquiera pensar en si el alumno quiere o no.

Incluso la gestión de los conflictos es bien distinta. Prácticamente no usan el castigo, sino que les dan los recursos necesarios para que sepan gestionar sus propios conflictos y, en el caso que no puedan, se les ofrece un espacio o actividad alternativa con otras características y con otros compañeros.

¿Se han cumplido tus expectativas?

¡Totalmente! A pesar de que al principio fue algo complicado, mis expectativas se han superado.

Iba con la mentalidad de aprender y coger muchas ideas de actividades de aula, pero mi aprendizaje ha ido mucho más allá. No sólo he aprendido nuevos recursos, técnicas y metodologías, sino que he aprendido otras capacidades y competencias tanto o más importantes: respeto, trabajo en equipo, organización, gestión de conflictos… Y he aprendido mucho de mi experiencia en un espacio y entorno tan multicultural.

¿Recomendarías a otros estudiantes esta experiencia?

¡Por supuesto! Y no sólo la recomendaría, sino que lo haría obligatoria en la carrera de docencia.

Te abre mucho la mente y te ayuda a formarte en otros aspectos que no se trabajan explícitamente en el grado. Y, además, facilita el autoconocimiento, la gestión de emociones, la capacidad de adaptación en un entorno nuevo… En definitiva te ayuda a crecer a nivel personal y profesional.

Resume tu experiencia ERASMUS en una palabra.

INCREÍBLE.

Pero podría añadir impresionante y necesaria.

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